
España es el país de las rotondas por excelencia, pero ¿son seguras?
Si hay un elemento arquitectónico que define a la perfección el paisaje urbanístico en España, es sin duda la rotonda. Las tenemos de todos los tamaños, colores y con las esculturas más variopintas que uno pueda imaginar en su interior. Su nacimiento respondía al objetivo de mejorar la seguridad, dando una mayor fluidez al tráfico y reduciendo riesgos respecto a los cruces de las intersecciones. Sin embargo, hay unos datos recientes que nos hacen plantearnos si de verdad son tan seguras como venden.
Un informe reciente, elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA), se ha centrado en desgranar los datos de siniestralidad en rotondas durante los últimos cinco años en los que hay registro. El golpe de realidad ha sido notable al descubrir que en España se registraron 43.463 accidentes en estas glorietas giratorias entre 2020 y 2024. Sin embargo, la cosa no se queda ahí, pues preocupa aún más el número de víctimas que acumulan y el hecho de que se haya incrementado el recuento con el paso del tiempo.

El balance es de 309 personas fallecidas y 54.085 heridos de diversa consideración en rotondas durante ese lustro. Y en vez de ir a la baja, se perfila con un crecimiento del 21 % en el número de accidentes en este tipo de intersecciones, pasando de 7.097 en el año 2020 a los 8.588 de 2024. Es cierto que los siniestros con víctimas mortales se han reducido un 13,5 %, pero la realidad es que las glorietas siguen siendo el escenario de muchos percances. Y las que más peligro tienen son las que están en vías interurbanas.
Está demostrado que la velocidad de aproximación a una rotonda en ciudad es más reducidas que en las carreteras secundarias y eso se nota. Las víctimas en en este tipo de vía se han incrementado un 12,5 %, mientras que las de las urbanas se reducían un 20,6 % en el mismo periodo. Y cuando toca buscar culpables, la realidad es que hay que mirar en el espejo. Más allá de la carencia de sentido que pueden algunas de ellas, la realidad es que muchos conductores todavía no saben cómo afrontarlas de forma correcta.

Es bastante habitual ver como coches que circulan por el carril interior se tiran en el último segundo hacia una salida, poniendo en peligro al resto de vehículos. A este mal uso, se suman otros como el exceso de velocidad, el desuso de intermitentes o la mala anticipación de la salida. Eso conlleva a que muchos conductores no mantengan la calma y prefieran ponerse en riesgo antes que ceder el paso o dar una vuelta más. No hay que olvidar los fallos principales en una rotonda o las multas que se pueden interponer en ellas.
Lo que propone la AEA con estos preocupantes datos es que haya más control. Es necesario que haya auditorías técnicas externas para evaluar y comprobar de manera independiente la peligrosidad de las rotondas construidas. Pero también son necesarias las campañas de seguridad vial que sirvan para recordar a los conductores como circular correctamente en este tipo de intersecciones. Veremos si llegan los ansiados cambios que puedan reducir el número de víctimas, que al final es lo que de verdad cuenta.
Fuente: AEA
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