
Incluso el diseñador del iPhone lo reconoce: las pantallas táctiles no son lo más adecuado para coches
Durante años se nos dijo que el futuro era digital. Las pantallas inundaron de forma irremediable el sector automotriz y se impusieron por delante de los controles analógicos. Algunos emprendieron (emprendimos) una cruzada contra esta tendencia. Esconder el climatizador dentro de un submenú en una pantalla táctil es más complicado que girar una ruleta física, es de lógica y cada milisegundo al volante cuenta. Después de años siendo ignorados, ahora parece que nos da la razón el mismísimo Jony Ive.
Para quien no lo sepa, hablamos del antiguo jefe de diseño de Apple. Una personalidad que se incorporó en 1992 a la compañía y que fue el padre del iPhone tal y como lo conocemos hoy en día. Fue a él quien eliminó el teclado físico de este dispositivo móvil y lo apostó todo a una pantalla táctil. Eso fue en 2007, cuando esta tecnología estaba en pañales y muchos se lanzaron a criticarla. Ahora la realidad es que todos los móviles las tienen y también prácticamente todos los automóviles del mercado.

En algunos casos, su aplicación es brutal y sin filtros. En el Mercedes GLC EQ vemos una pantalla ocupando todo el salpicadero, de casi un metro de largo y con una equivalencia a 39,1 pulgadas (más que muchas televisiones). Que Ive haya saltado ahora a la palestra automotriz se deba a que ha sido el encargado de diseñar el interior del Ferrari Luce, el que va a ser el primer eléctrico de la firma italiana. Ha levantado mucha polémica y probablemente no sea lo que esperaban los seguidores más puristas, pero tiene cierto sentido.
Con su diseño sobre la mesa, Jony Ive ha explicado que él no habría dejado la función táctil para los controles principales de un coche porque requiere apartar la vista de la carretera. No cree que sea la tecnología adecuada para la interfaz principal. En el mundo de los smartphones las necesidades son diferentes. Ahí se trata de resolver un problema al tener una superficie que sirva para todos los controles en un espacio reducido. En un vehículo pone en riesgo la seguridad del usuario.

En el Ferrari Luce, del que todavía no se han desvelado el resto de detalles, se puede apreciar una pantalla táctil, pero rodeada de varios controles analógicos. Destaca también que cada botón tenga una forma diferenciada, por lo que es más fácil conocer cuál controla cada función. En el modelo eléctrico del cavallino hay algunos mandos que pueden recordar a la aeronáutica e incluso se mantiene el arranque con una llave física.
Que Jony Ive, el padre del minimalismo digital, apueste por el retorno de los botones es un mensaje contundente para toda la industria automotriz. Quizás sea hora de que los fabricantes generalistas revisen su uso intensivo de pantallas y estudie la vuelta de algunos mandos físicos. Al final, puede que el verdadero lujo no sea tener más pulgadas de pantalla, sino poder conducir sin tener que navegar por tres menús para bajar el aire acondicionado.
Fuente: Autocar
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