
Las técnicas más utilizadas para el robo de coches en 2026: la tecnología como trampilla
La típica imagen del ladrón de coches forzando la cerradura con una ganzúa o rompiendo la ventanilla con el codo para hacer un puente con los cables ha pasado a la historia. Si en pleno 2026 te roban el vehículo, lo más probable es que no encuentres ni un solo cristal en el suelo. El robo de coches se ha convertido en una disciplina que se vale de la alta tecnología para no dejar rastro. Podríamos decir que en la actualidad el ordenador portátil y otros dispositivos han sustituido a la palanca y la fuerza bruta.
Según un estudio reciente de LoJack, especialista en la recuperación de vehículos, los delincuentes se han profesionalizado de forma notable. La realidad es que la mayoría de las sustracciones son limpias, silenciosas y no dejan rastro visible. Esta sofisticación ha traído algunos problemas adicionales. Por un lado, el trabajo del ladrón es más simple que nunca. Por otro, normalmente el propietario no se da cuenta de que le han robado hasta que es demasiado tarde, complicando la recuperación.
Técnicas más utilizadas para el robo de coches

- Los inhibidores de señal: Una de las técnicas estrella en la actualidad es el uso de inhibidores de frecuencia. Se aprovechan de una maniobra clásica, del usuario con prisa que sale del vehículo y pulsa el botón del mando para cerrar mientras se aleja. Desde algún punto cercano hay algún amigo de lo ajeno con un inhibidor que no permiten que eso pase. Muchos no revisan si se ha cerrado el coche correctamente y el ladrón solo tiene que abrirlo y coger lo que haya dentro sin forzar nada.
- Duplicado de llaves y robo electrónico: Si el inhibidor falla, el siguiente nivel es el duplicado electrónico. Con el dispositivo correcto, los ladrones son capaces de copiar la frecuencia de un mando a distancia en cuestión de segundos. De esta forma generan una llave gemela digital que les permite abrir y arrancar como si fueran el dueño legítimo.
- Acceso a través del puerto OBD: Este puerto, que es el que usan los mecánicos en el taller para conectar la máquina de diagnosis, es la puerta trasera perfecta. Una vez dentro del habitáculo, conectan un dispositivo que reprograma nuevas llaves o desactiva el inmovilizador electrónico del coche. Es una operación que requiere conocimientos avanzados y que suele dirigirse a modelos concretos previamente seleccionados.

Estos robos no son fruto del azar. Los expertos advierten de que existe una labor de vigilancia previa en la que los delincuentes estudian tus rutinas, horarios y lugares de aparcamiento. Saben cuándo dejas el coche sin supervisión y actúan rápido. El gran drama de estos métodos es el tiempo. Al no haber cristales rotos ni cerraduras forzadas, la víctima tarda horas en denunciar, regalando un tiempo precioso a los ladrones para huir o despiezar el vehículo.
Por eso los expertos insisten en que la clave ya no es solo intentar impedir el robo (algo muy difícil ante esta tecnología), sino tener sistemas de localización por radiofrecuencia (VHF) que permitan encontrar el coche aunque esté escondido en un sótano o un contenedor. En la guerra tecnológica contra el robo, la rapidez lo es todo.
Fuente: LoJack
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