
Cuida de tu parabrisas en invierno: así se lidia con las bajas temperaturas
El parabrisas no es solo un cristal que te protege del viento, se dice que su importancia radica en que aporta hasta el 30 % de la rigidez estructural del vehículo. También tendríamos que sumar que es la «pantalla» a través de la cual los modernos sistemas de seguridad ven la carretera. Con la llegada del invierno, las bajas temperaturas se convierten en su peor enemigo. Un parabrisas helado no es solo una molestia matutina que te hace llegar tarde, es un riesgo grave.
Según datos de la DGT, la visibilidad reducida está detrás de un alto porcentaje de siniestros invernales. Además, el frío extremo actúa como un acelerador de daños: un pequeño impacto casi invisible puede convertirse en una grieta irreparable debido a la tensión térmica. Hemos querido querido recopilar los mejores consejos para proteger, mantener y descongelar tu parabrisas.
Prevención: empieza antes de la helada

El mejor ataque es una buena defensa. Si quieres evitarte el sufrimiento de rascar a temperaturas bajo cero, será mejor que tengas en cuenta las siguientes consideraciones:
- Revisa los chinazos: Un impacto del tamaño de una moneda de 10 céntimos es una bomba de relojería. Con el frío, el cristal se contrae y, al encender la calefacción, se dilata bruscamente. Este «choque térmico» hará que el pequeño impacto se convierta en una raja que cruce todo el cristal. Repara los impactos antes de que llegue el invierno.
- Líquido limpiaparabrisas específico: Olvida el agua del grifo o el agua con jabón de vajilla (que estropea las gomas). En invierno es vital usar líquido limpiaparabrisas con anticongelante. Si el líquido se congela en el depósito o en los conductos, podrías quemar la bomba eléctrica al intentar accionarla y quedarte sin sistema de limpieza en plena marcha.
- Tratamiento antilluvia (hidrofóbico): Aplicar un repelente de lluvia no solo mejora la visibilidad cuando llueve, crea una película resbaladiza que impide que el hielo se adhiera con fuerza al cristal. Quitar la escarcha será infinitamente más fácil.
Cómo quitar el hielo correctamente

Aquí es donde se cometen el 90 % de los errores. Lo que nunca debes hacer está muy claro, el error más grave sería usar agua caliente directamente sobre el parabrisas. El cambio brusco de temperatura provocará casi con seguridad la rotura inmediata del cristal. Tampoco es recomendable accionar el limpiaparabrisas. Si las gomas están pegadas al cristal por el hielo, al activarlos las arrancarás. Además, puedes forzar y quemar el motor del sistema. Por último, echar sal sobre el cristal no es buena idea. Es lento, raya la superficie y corroe la chapa y las gomas del marco.
El protocolo correcto pasaría por los siguientes pasos:
- Arrancar el motor y poner la calefacción: El flujo de aire tiene que apuntar al parabrisas, pero no al máximo de calor ni de potencia desde el principio. Hay que dejar que el coche coja temperatura progresivamente. En coches eléctricos se puede usar la función de pre-climatización desde la app móvil antes de salir para encontrar el coche descongelado sin gastar batería en marcha.
- Usar alcohol: El alcohol tiene un punto de congelación mucho más bajo que el agua. Rocía el cristal con un spray que contenga una mezcla de dos partes de alcohol por una de agua. El hielo se derretirá casi al instante.
- La rasqueta de plástico: Nada de usar tarjetas de crédito (se rompen), cajas de CD o llaves (rayan el cristal). Usa una rasqueta de plástico específica, suelen ser baratas, eficaces y seguras.
Las escobillas: grandes olvidadas

De nada sirve un cristal limpio si las «gafas» del coche están rotas. El frío endurece la goma de los limpiaparabrisas, haciendo que pierdan eficacia, hagan ruido y dejen rastros. Si el coche duerme en la calle y se prevén heladas fuertes, un truco interesante sería colocar un corcho de botella o un cartón entre el brazo del limpia y el cristal. Esto evitará que la goma se quede pegada al vidrio congelado.
También conviene pasar un paño húmedo por la goma cada cierto tiempo, pues la suciedad acumulada acelera su deterioro. Por otro lado, se recomienda cambiar las gomas una vez al año, preferiblemente al inicio del invierno.
Ojo con los sistemas ADAS
En los coches modernos, el parabrisas aloja las cámaras que controlan el mantenimiento de carril, la frenada de emergencia o el reconocimiento de señales. Si hay hielo, vaho o suciedad justo en la zona de la cámara (normalmente detrás del retrovisor central), estos sistemas de seguridad se desconectarán o, peor aún, funcionarán mal. Asegúrate de que esa zona está impoluta antes de iniciar la marcha. Un parabrisas sucio en los tiempos que corren no es solo un problema de visión humana, es un problema de ceguera tecnológica del coche.
El interior también cuenta: evitar el vaho

El frío exterior y el calor corporal interior generan condensación. Para controlarla hay que tener en cuenta lo siguiente:
- Aire acondicionado en invierno: Sí, hay que usarlo. El aire acondicionado (A/C) deshumidifica el aire. Con la calefacción puesta y el botón del A/C activado se desempañan los cristales en segundos.
- Limpieza interior: Un cristal sucio por dentro (grasa, polvo) se empaña mucho más rápido que uno limpio. Limpia la cara interna del parabrisas regularmente.
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