
Conducción one pedal: ¿es realmente interesante? Resolvemos todas las dudas
La conducción one pedal (o conducción con un solo pedal) es una forma de conducir –sobre todo coches eléctricos– en la que, la mayor parte del tiempo, aceleras y frenas solamente modulando el pedal derecho: pisas para acelerar, levantas para que el coche decelere con fuerza gracias a la frenada regenerativa, llegando incluso a detenerse por completo según el modelo.
Qué es la conducción one pedal
En un coche “de toda la vida”, el acelerador solo sirve para pedir potencia al motor y el freno para reducir velocidad usando discos de freno y pastillas. En la conducción one pedal, el acelerador se convierte en un control “bidireccional”: no solo indica cuánta potencia quieres, sino también cuánta retención y frenada regenerativa pides al soltarlo. La función one pedal es el “nivel máximo” de regeneración disponible en el vehículo.

Cuando mantienes el pedal a una cierta posición, el coche rueda prácticamente “en punto muerto”. Si levantas un poco, empieza a retener suavemente. Si levantas del todo, la frenada regenerativa actúa con máxima intensidad, pudiendo llegar a detener el coche sin tocar el pedal del freno (según el ajuste del sistema). El pedal de freno sigue ahí y funciona como siempre: se reserva para frenadas fuertes o emergencias.
Tecnológicamente, qué hay detrás
La conducción one pedal es posible gracias a tres piezas clave de los coches eléctricos e híbridos enchufables:
- Motor eléctrico reversible Un motor eléctrico puede trabajar como motor (consume electricidad para mover el coche) o como generador (usa el movimiento del coche para producir electricidad). Al levantar el pie del acelerador, la electrónica ordena al motor que “se resista” a girar: esa resistencia es la frenada regenerativa, y la energía que se recupera va a la batería.
- Frenada regenerativa avanzada En cualquier electrificado hay cierta regeneración, pero one pedal es el nivel máximo de esa función: toda desaceleración normal se intenta hacer con el motor eléctrico, sin entrar casi el freno de fricción. En algunos coches puedes escoger niveles de retención con levas o menús (B1, B2, B3, “Max”, “e-Pedal”, “One Pedal”…).
- Centralita y gestión electrónica Un software coordina acelerador, motor eléctrico, batería y frenos. Decide cuánta regeneración aplica según la posición del pedal, velocidad, estado de carga de la batería, adherencia, etc. También enciende las luces de freno cuando la deceleración generada por soltar el acelerador supera cierto umbral, para avisar a quien viene detrás.
Beneficios: eficiencia, confort y frenos que casi no se gastan
- Eficiencia energética y autonomía: Cada vez que frenas con un coche convencional, conviertes energía cinética en calor en los discos de freno: la pierdes para siempre. En un eléctrico con one pedal, buena parte de esa energía vuelve a la batería. La frenada regenerativa puede llegar a recuperar varios kWh en un trayecto urbano con muchas paradas. Eso se traduce en más kilómetros de autonomía con la misma carga, especialmente en ciudad y carretera secundaria.
- Menor desgaste de frenos: Como el sistema intenta frenar casi siempre con el motor eléctrico, los frenos tradicionales trabajan mucho menos: Un menor uso de pastillas y discos se traduce en intervalos de cambio más largos y como hay menos calentamiento, también un menor riesgo de fatiga del freno en descensos prolongados (aunque en bajadas largas sigue siendo recomendable combinar regeneración y freno convencional). Conozco personas que, con conducción regenerativa intensa, apenas han cambiado frenos en muchos miles de kilómetros.
- Confort y menor fatiga: Mover solo el pie derecho y no estar alternando constantemente entre acelerador y freno disminuye la carga física, pero también mental. El tráfico denso se hace menos estresante pues el coche responde de forma progresiva (en la mayoría de los casos) cuando sueltas o pisas el pedal. Se favorece una conducción más suave, con menos frenazos y acelerones, algo que agradecen pasajeros y otros usuarios de la vía.
Dónde tiene más sentido usar one pedal
Despues de haber conducido muchos coches eléctricos lo tengo claro: la conducción one pedal brilla sobre todo en ciudad, donde hay muchas fases de acelerar y frenar en poco espacio. En escenarios de tráfico denso, con semáforos y rotondas, puedes llegar a hacer trayectos enteros usando solo el acelerador. El freno queda como reserva de seguridad.

En carretera y autopista el uso cambia: A velocidades altas, sueltas el pedal y el coche retiene con más fuerza de lo que esperas si el nivel de regeneración es máximo. Soy de esos conductores que prefieren reducir la intensidad de regeneración para que el coche “ruede más libre”, ganando metros sin necesidad de acelerar. Ojo, en descensos largos de puertos, la retención regenerativa ayuda a controlar la velocidad sin castigar frenos, pero te recomiendo que sigas las indicaciones del fabricante para evitar sobrecargar el sistema o la batería.
¿Es seguro usarla? Tres dudas habituales
- ¿Se encienden las luces de freno? Sí. Cuando la deceleración producida por la regeneración super cierto umbral, el coche activa automáticamente las luces de freno traseras, como si estuvieras pisando el freno. Es clave: desde fuera, los demás conductores no saben si estás frenando con el pie o soltando el acelerador; solo ven que tu coche reduce velocidad.
- ¿Qué pasa en una frenada de emergencia? La conducción one pedal no elimina el pedal de freno. Si necesitas frenar de golpe (niño que cruza, coche que se te atraviesa), actúas como siempre: pisas el freno con fuerza. Así el sistema combina regeneración y freno de fricción para detener el coche en la menor distancia posible. De hecho, algunos sistemas modulan cuánta regeneración aplican en frenadas de emergencia para no comprometer la estabilidad y dejan más trabajo al freno tradicional y al ABS/ESP.
- ¿Es un sistema de conducción autónoma? La función one pedal es una ayuda a la conducción, no un piloto automático: No reconoce señales ni gestiona la distancia con otros vehículos por sí misma (eso es labor del control de crucero adaptativo, frenada automática...). Siempre exige que el conductor mantenga la atención, calcule distancias y esté listo para frenar con el pedal si la situación lo requiere.
Diferencias entre marcas y nombres comerciales
Aunque el concepto es similar, cada fabricante usa su propio nombre y matices de funcionamiento:
- Nissan: e-Pedal, uno de los pioneros; al soltar el acelerador puede detener completamente el coche y mantenerlo parado.
- Renault: One Pedal o conducción con un pedal como nivel máximo de la recuperación de energía; modulable con levas.
- Tesla: ajuste de “frenada regenerativa” y modos de retención, que permiten una experiencia muy próxima a one pedal.
- General Motors (Chevrolet): One-Pedal Driving, activable con un botón (OPD), funciona en marcha adelante y marcha atrás en determinados modelos.

Otros fabricantes (Hyundai, Kia, BMW, Volkswagen) apuestan ofrecen varios niveles de regeneración, y a menudo el más intenso permite una conducción casi one pedal. Cambian los nombres, la intensidad máxima y detalles como si el coche siempre llega o no a detenerse por completo.
Cómo se vive desde el volante
Aunque desde fuera suene complejo, detrás del volante la experiencia es muy intuitiva tras un periodo corto de adaptación. Al arrancar y activar el modo one pedal (con un botón, menú o nivel máximo de retención), el coche se nota “más frenado” en cuanto levantas el pie.
En ciudad, puedes pasar semáforos, rotondas y atascos casi sin tocar el freno: calculas la distancia, levantas el pie y dejas que el coche se frene solo, modulando cuánto levantas. En muchos modelos, el coche llega a detenerse completamente y mantiene el freno “sujeto” hasta que vuelves a acelerar.
Ventajas prácticas
- Menos movimientos de pie: reduces el esfuerzo físico y mental de ir cambiando de pedal constantemente, algo que se nota mucho en tráfico denso.
- Mayor previsión: tiendes a mirar más lejos y a anticipar, porque “juegas” con la inercia y la regeneración para llegar a la velocidad adecuada sin frenazos.
- Aprendizaje rápido: la mayoría de conductores se adapta en uno o dos días de uso urbano intenso.
Cómo aprender a usarla sin sustos
Para un conductor que viene de un coche, mis consejos como probador de coches para adaptarte pronto son:
- Empieza en un entorno conocido y tranquilo: Una calle poco transitada o un polígono es ideal para “jugar” a acelerar y soltar. Comprueba cómo retiene el coche con distintas posiciones del pedal y diferentes niveles de regeneración.
- Domina la transición “rodar–frenar” solo con el pie derecho: Intenta aproximarte a un stop o semáforo soltando el pedal con antelación y modulando cuánto levantas para parar justo donde quieres. Esto te entrena a calcular distancias y tiempos con la nueva respuesta del coche.
- Ten claro cuándo usar el freno: Usa el freno cada vez que la situación sea incierta o haya otros usuarios cerca; más vale redundancia que confiarte de más.
- Practica alguna frenada fuerte en recta: De ese modo interiorizas que, en emergencia, todo funciona como siempre.
- Juega con los niveles de regeneración: Si el coche lo permite, prueba diferentes niveles (suave en autopista, fuerte en ciudad) hasta encontrar el equilibrio que te resulte más natural.
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