
Citroën 2 CV Spot: el inventor de la fiebre de las ediciones limitadas
Hay vehículos que han pasado a la historia del automóvil por méritos propios y el Citroën 2 CV es uno de ellos. Aquel modelo francés llegó en la posguerra como una opción ideal por su robustez, siendo capaz de sobrevivir en el campo sin problema alguno. Lo cierto es que este ejemplar fue evolucionando década tras década para terminar conquistando también las grandes ciudades. Y en ese contexto, en 1976 la marca de los chevrones quiso cambiar las reglas del juego y lanzar su primera edición limitada: el Citroën 2 CV Spot.
Se trataba de una especie de lavado de cara festivo a su superventas, aunque también buscaba sacaba sacar un mayor rendimiento económico e impactar al público europeo. El diseñador de Citroën por aquel entonces, Serge Gevin, haría una primera aproximación de corte más deportivo para luego descartarlo. La cúpula directiva prefirió el enfoque opuesto de un boceto que empujaba al optimismo gracias al colorido. La carrocería combinaba con maestría el vibrante tono naranja Ténéré con el inmaculado blanco Meije.

Pero el detalle que robaba todas las miradas, era su capota enrollable y los paneles interiores de las puertas, decorados con unas atrevidas franjas bicolores que imitaban descaradamente la lona de las clásicas tumbonas de playa. La idea original era llamarlo «Transat» (hamaca en francés), pero hubo problemas de registro comercial y lo nombraron finalmente como Spot. Bajo esa apariencia playera y desenfadada, este ejemplar escondía las entrañas mecánicas del humilde 2 CV 4.
Eso se traduce en un pequeño motor bicilíndrico de 435 cc que apenas le permitía acercarse a la barrera de los 100 km/h, pero que dejaba un consumo de apenas 5,4 l/100km. El habitáculo mantenía esa filosofía de sencillez, destacando los asientos delanteros individuales tapizados en un llamativo tejido de color naranja veneciano y el volante de un solo brazo firmado por Quillery. Este Citroën 2 CV Spot salió a la venta por 13.600 francos de la época, una cifra que equivaldría a unos 12.000 euros si ajustamos la inflación a nuestros días.

Se anunció en una tirada limitada a solo 1.800 unidades y superó todas las expectativas. Las unidades disponibles volaron en cuestión de días, colapsando las listas de espera y dejando a cientos de clientes con la miel en los labios. Tanto es así, que Citroën amplió su producción para llegar a otros países. A algunos como Gran Bretaña o Suiza llegó la versión de 602 cc. Medio siglo después nos damos cuenta de que las ediciones limitadas siguen siendo muy rentables a nivel comercial, incluso en un coche modesto como el 2 CV. Solo hace falta un enfoque atractivo y personal
Citroën 2 CV Spot: el inventor de la fiebre de las ediciones limitadas. Galería de fotos
Noticias relacionadas

Oldsmobile Vista Cruiser: el familiar que buscaba mirar al cielo

Un libro dedicado a una obra de arte: las páginas que retratan al Ferrari 275

Luftgekühlt: el culto al aire y aceite que forma las mejores concentraciones de Porsche

Itala: otra marca mítica que vuelve a la vida con sangre china gracias a DR Automobiles
¿Te ha gustado esta prueba?
Subscríbete y no te pierdas las últimas novedades cada semana



















