
BMW podría tener la clave para mantener motores de combustión de corte deportivo sin necesidad de electrificación
Hay una cruzada contra los vehículos de altas prestaciones. Al menos, es lo que parece viendo las estrictas normativas medioambientales, que obligan a los fabricantes a tener que buscar soluciones alternativas para poder seguir vendiendo sus modelos más deportivos. Parece que los pesados sistemas híbridos son el peaje a pagar para cumplir la Euro 7, pero es una medida que hacer perder la pureza al vehículo que los llevan. Ahora BMW podría haber dado con la fórmula perfecta para alargar la vida de sus bloques más deportivos.
Se criticó muchísimo el aumento del peso del BMW M5, que «engordó» casi 600 kg en el último cambio generacional debido al nuevo sistema híbrido enchufable, así que la marca bávara tiene otra propuesta. Bautizada como BMW M Ignite, es una tecnología capaz de sortear las normativas sin añadir electrificación ni peso. Llevan trabajando en este sistema desde 2024 y ya han confirmado su llegada a producción para este mismo 2026. Tiene origen en la competición, aunque servirá para salvar a modelos de calle míticos.

El primer motor que usará esta solución es el seis cilindros turbo de 3.0 litros que tantas alegrías ha dado a los modelos de acceso a la división deportiva M. Es decir, los BMW M2, M3 y M4 seguirán adelante sin electrificación gracias al M Ignite, que consiste en lo siguiente. En esencia, es sistema de encendido por precámara que ayuda a reducir el consumo y que permite que ese bloque pase la Euro 7 que entra en vigor en noviembre. En la práctica, habrá dos sistemas de encendido, con esta precámara ubicada dentro de la culata y conectada a la cámara de combustión principal del cilindro mediante orificios de rebose.
A bajas y medias vueltas vemos un funcionamiento «normal», con la bujía convencional de la cámara de combustión encendiéndose antes. Sin embargo, este sistema cuando entra en acción es a altas revoluciones, cuando la ignición se hace en la nueva precámara y parte de la mezcla de combustible y aire salen a través de las citadas aberturas a una velocidad cercana a la del sonido. La clave es que se consigue una velocidad de combustión mayor, en múltiples puntos de forma simultánea y se reduce la temperatura de los gases de escape.

Si a esto sumamos que el motor de seis cilindros tiene una turbocompresores de geometría variable y una mayor relación de compresión, consigue la luz verde para sobrevivir sin necesidad de un motor eléctrico ni una batería adicionales. La tecnología BMW M Ignite se postula como sinónimo de eficiencia sin añadidos en pleno siglo XXI. Hará su debut a partir del mes de julio en todas las variantes de M3 y M4, mientras que en agosto se comenzará a montar en los M2.
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