
¿Por qué CUPRA ha decidido alejarse de colores como el amarillo o el rojo?
A estas alturas, está más que claro que el color de la carrocería dice mucho de un coche. Tanto es así, que puede llegar a convertirse en el ADN de la marca, en algo realmente especial e identificativo. Al fin y al cabo, casi todo el mundo asocia el rojo a Ferrari, el verde británico a Aston Martin o el azul intenso a Alpine. Y hace un tiempo en España hubo una corriente peculiar con los modelos deportivos nacidos en Martorell. Los primeros SEAT con apellido CUPRA fueron presentados con un color amarillo chillón que giraba cabezas a su paso. Ahora todo parece haber cambiado.
Mientras que SEAT está retomando en su gama tonos llamativos como el Amarillo Hypnotic y el Rojo Liminal, disponibles en los nuevos Ibiza y Arona; CUPRA apuesta por un posicionamiento muy diferente. La que naciera como submarca deportiva, ahora tiene un lugar distinguido dentro de Grupo Volkswagen, con ciertos aires premium y una mayor apuesta por la electrificación. Podríamos decir que se ha refinado y eso también se refleja en su paleta de colores. Uno de sus movimientos ha sido quitar tonos estridentes, dejando las opciones más sobrias.

Así lo confirmaba recientemente en una entrevista Francesca Sangalli, máxima responsable de la división de Color y Materiales de Seat y CUPRA. Dejaba claro que en la firma deportiva están centrados en los «colores neutros con un giro inesperado». Eso se traduce en evitar tonalidades primarias y explosivas, teniendo fijación por otras que puedan llamar la atención con una personalidad más madura. Estamos viendo preferencia por acabados mate, tonos oscuros y profundos, y unos tratamientos de pintura que simulan texturas oleosas. La respuesta es meramente estratégica.
Mientras que en SEAT sí que se mantienen tonalidades como el amarillo o el rojo para captar la atención de un público más joven y dinámico, en CUPRA buscan colores para un cliente más sofisticado y con mayor poder adquisitivo. Se puede ver en lanzamientos recientes como en los Raval y Born, que apuestan por tonos grises, negros, blancos o azules principalmente. Las únicas concesiones más atrevidas que podemos ver en el Formentor son los verde y bronce mate, además de un morado metalizado.

En este sentido, el mensaje que deja la marca es claro: «se elige la gama de colores que más se adapta a la marca, y no al revés». Es decir, que es el cliente el que se tiene que amoldar y sentirse atraído por los valores de CUPRA por lo que significa. Parece que no volverán el verde pistacho o el naranja del SEAT León CUPRA de hace unos años, pero es cierto que ni el producto ni la clientela es la misma. Tienen confianza plena en su estrategia y el objetivo de convertirse en una firma verdaderamente aspiracional, aunque eso se traduzca en renunciar un poco a sus raíces.
Fuente: Autocar
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