
Casi 100.000 eléctricos del Grupo Volkswagen son llamados a revisión por la batería
La transición hacia la movilidad eléctrica nos está dejando una ofensiva de producto sin precedente, pero también está demostrando que la última tecnología y las prisas pueden traer contratiempos. En esta ocasión, el Grupo Volkswagen se enfrenta a un desafío considerable en su gama de cero emisiones. La compañía ha emitido una llamada a revisión global que afecta a cerca de 94.000 coches eléctricos debido a un problema detectado en las baterías, un fallo que ha encendido las alarmas de los organismos reguladores.
El origen de esta campaña de seguridad reside en una posible anomalía en los módulos de las baterías de alto voltaje. Según ha advertido la Autoridad Federal del Transporte a Motor de Alemania (KBA), este defecto puede traducirse inicialmente en una reducción de la autonomía del vehículo y en la activación de diversas señales de advertencia en el cuadro de mandos. Sin embargo, el motivo real de la revisión es que, ante una sobrecarga térmica extrema, existe un riesgo potencial de incendio en las celdas afectadas.

Si desglosamos las cifras de este contratiempo, descubrimos que el impacto se reparte entre dos de las marcas principales del consorcio automovilístico. Por un lado, Volkswagen debe revisar más de 74.000 unidades de su familia eléctrica, lo que incluye los modelos ID.3, ID.4, ID.5 y la furgoneta ID.Buzz, ensamblados entre junio de 2023 y agosto de 2024. Por otro lado, la firma española Cupra también entra en la ecuación con más de 19.000 unidades de su deportivo Born, concretamente aquellas fabricadas entre febrero de 2022 y abril de 2024.
Dentro de la preocupación que genera la palabra «incendio» en el entorno de los coches eléctrico, hay un factor muy tranquilizador para los propietarios. Hasta la fecha, no se ha registrado ningún accidente, daño personal ni siniestro provocado por esta causa. El fabricante insiste en que se trata de casos aislados muy raros y que el fallo ha salido a la luz gracias a sus propios controles de calidad internos. La solución propuesta por la marca es bastante directa: los talleres oficiales realizarán una actualización de software y una inspección exhaustiva.
Si se detecta alguna anomalía, los mecánicos sustituirán únicamente los módulos defectuosos de manera individual, evitando así el costoso reemplazo del paquete de baterías completo. Aunque una llamada a revisión masiva nunca es un plato de buen gusto para ningún fabricante, la detección temprana y la transparencia a la hora de afrontar estos problemas técnicos son fundamentales para demostrar que la seguridad siempre viaja en el asiento delantero.
Fuente: KBA
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