
¿Será el EyeDAR el siguiente paso para avanzar en materia de coches autónomos?
La conducción autónoma parece haber tenido varias fases. La primera fue de absoluto entusiasmo y algunos incluso llegaron a vaticinar que sería una realidad antes de llegar a la mitad del siglo. Sin embargo, ahora vemos que no se ha evolucionado tanto como parecía y que en esta etapa de madurez los avances suceden más despacio. A pesar de ello, vemos que todavía es una línea de trabajo para algunos y nos encontramos con innovaciones tecnológicas de alto nivel como el EyeDAR.
Se trata de un desarrollo hecho por investigadores de la Universidad de Rice que busca aportar un nuevo punto de vista para solucionar algunos problemas de la conducción autónoma. Desde los inicios parece que todo ha girado alrededor del vehículo, que ha ido incorporando radares, cámaras y avanzados sensores LiDAR. Pero, ¿y si otra solución fuera modernizar las calles por las que circula? Al fin y al cabo, una variable difícilmente controlable son los elementos móviles en el entorno, un coche en movimiento lo tiene más complicado para «ver» todo.

Sin embargo, lo que pretende el EyeDAR es llegar a aquellos rincones que los LiDAR del coche no llegan. Este dispositivo, que tiene aproximadamente el tamaño de una naranja, está diseñado para instalarse en elementos clave de la infraestructura vial, como semáforos, farolas o señales de tráfico. Actuaría como un par de ojos adicionales para los vehículos autónomos, ya que podría capturar aquellas señales de radar que el coche pierde por la dispersión. Además se las devuelve procesadas, dando al vehículo una imagen perimetral completa y eliminando las zonas ciegas en las intersecciones.
El diseño del EyeDAR se inspira directamente en la anatomía del ojo humano. Una lente impresa en 3D actúa como el cristalino, concentrando las señales entrantes hacia un punto focal, mientras que una matriz de antenas en la parte posterior hace las veces de retina y detecta la dirección de la amenaza. Integra más de 8.000 elementos y realiza el de cálculo de forma física. Este enfoque, bautizado como computación analógica, le permite procesar datos hasta 200 veces más rápido que los radares convencionales, que dependen de pesados algoritmos de software.

Aparte de su impresionante velocidad de procesamiento, el EyeDAR destaca por su ingenioso método de comunicación con el tráfico rodado. En lugar de emitir nuevas señales y consumir energía extra, el sensor se comunica alternando entre la absorción y la reflexión de las ondas entrantes. Este mecanismo funciona como un código morse compuesto por ceros y unos, permitiendo que el dispositivo hable en tiempo real con el radar del coche. Esta combinación de bajo coste de fabricación, eficiencia energética y alta precisión podría convertirse en el estándar de las futuras ciudades inteligentes, aportando la seguridad adicional que los coches autónomos necesitan.
Fuente: Rice University
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