
Stellantis refuerza su apuesta por España: fabricarán Leapmotor en Madrid y otro Opel en Figueruelas
Últimamente se habla mucho del interés de los fabricantes chinos por producir de forma local en Europa por las ventajas logísticas y arancelarias. España es uno de los destinos más atractivos por su larga experiencia y por sus redes de distribución, no hay que olvidar que nuestro país es el segundo mayor productor del continente. Sin embargo, también vemos que las marcas que ya estaban aquí se interesan por seguir. Ahora Stellantis refuerza su apuesta con nuevos modelos para dos de sus centros españoles.
El gran conglomerado tiene en su haber 14 marcas y tres instalaciones productivas en nuestro país. Parecía que la fábrica de Villaverde, en Madrid, estaba cayendo en desuso, pues apenas mantenía los actuales Citroën C4, ë-C4 y C4 X. Estos modelos están cerca del fin de su ciclo comercial y no queda claro que vaya a haber recambios a la altura. Así que los planes de Stellantis pasan por mandar a las instalaciones madrileñas la producción de modelos de Leapmotor, que es la firma de origen chino en la que tienen participación.

Todavía no se ha confirmado qué vehículos de Leapmotor de producirán en Madrid, ya que comenzará esta actividad a partir de 2028. En todo caso, se sumarán al Leapmotor B10 que se va a empezar a hacer en la planta de Figueruelas, en Zaragoza, este mismo 2026. Para esas instalaciones también hay planes interesantes de cara a futuro, porque no se queda ahí la cosa. Stellantis ha confirmado que harán allí un SUV de Opel a partir del 2028. La planta que ha dado vida al Corsa desde 1982 tendrá un nuevo modelo 100 % eléctrico para el segmento C.
Será fruto precisamente de esa colaboración con Leapmotor, ya que emplearán la misma plataforma LEAP 3.5 que utiliza el B10, lo que es clave para compartir línea de producción. Eso sí, mantendrá la filosofía de Opel con un diseño específico y más cercano a hermanos de gama como los Mokka, Frontera o Grandland. Con este movimiento de Stellantis podemos ver cómo ha cambiado el paradigma de la automoción y su organización industrial.
También muestra la rapidez con la que las marcas chinas se han integrado en el ecosistema europeo, llegando a fabricar de forma local sin preámbulos. En todo caso, vemos que esta estrategia ha favorecido de forma notable a la industria española, permitiendo mantener puestos de trabajo y trayendo la necesaria producción de modelos electrificados.
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