
España es la puerta de entrada a Europa de las marcas chinas por un simple motivo: el cliente es menos fiel
La constante llegada de marcas chinas a España no es casualidad. Tampoco un capricho de esos fabricantes porque les guste especialmente nuestro país. Que nos hayamos convertido en la puerta de entrada a Europa de estas firmas procedentes del gigante asiático se debe a un motivo muy simple y concreto. El cliente nacional es menos fiel y se preocupa mucho por el precio, de ahí que sea más propenso a dar el salto a lo desconocido y comprar un vehículo aunque desconozca su logotipo.
Una nota curiosa de España es que es uno de los mercados más competitivos del Viejo Continente, no hay ninguna marca que acapare una cuota de mercado superior al 10 %. En este entorno de rivalidad absoluta es más sencillo entrar con fuerza y comerse un pedazo del repartido pastel. Así queda recogido en el Global Automotive Consumer Study de Deloitte, que también afirma que dos tercios de los conductores cambiarán de marca cuando vayan a comprar un coche nuevo.
Al cliente español y su falta de fidelidad le siguen Italia, con un 65 % de intención de cambio, y Reino Unido, que se queda con un 58 %. En el otro extremo de la balanza vemos a Alemania, que es el mercado más fiel de Europa, en el que los clientes suelen mantener la misma marca de coche durante toda su vida. Se ve que la tradición automotriz y la gran oferta de marcas locales siguen pudiendo frente a los coches chinos.
Y eso que hablamos de un continente bastante reacio a probar cosas nuevas. En Emiratos Árabes hasta un 82 % de los conductores apostarían por una marca nueva, mientras que en Arabia Saudí se quedan en el 79 %. Aunque de la intención a la realidad hay un trecho importante y por eso vamos a dar otros datos más concretos. El estudio revela que solamente un 28 % de los españoles repitió marca al comprar coche, muy alejado del 46 % de Francia o del 4 5% de Alemania.

Otro punto a favor que tienen las marcas chinas cuando llegan a nuestro mercado es que los españoles somos más propensos a realizar una compra directa. Eso significa que el 54 % de los conductores estarían dispuestos a saltarse el trámite del concesionario tradicional, una predisposición mucho mayor que en Italia (45 %), Reino Unido (41 %) o Francia (37 %). Más factores podrían ser el tipo de coche que se busca y los detalles a los que dan más importancia.
La mayoría todavía apuestan por modelos de combustión (un 32 %) y los híbridos también han ido ganando terreno (también 32 % de intención). Depender de un enchufe todavía cuesta, así que un 19 % estaría dispuesto a dar el salto a un híbrido enchufable y solamente un 8 % busca un eléctrico. La conciencia por la electrificación es notable y se ve como ventaja los bajos costes de estos vehículos. Por otro lado, el cliente español valora mucho la calidad del producto (53 %), las prestaciones (40 %) y el precio (37 %).
Fuente: Expansión
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