
Sube la gasolina y el diésel aún más ¿hasta cuándo puede durar esto?
El conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz ya se están notando en los bolsillos de los conductores españoles. De hecho, pueden ir a más si la tensión se prolonga. La clave está en que por Ormuz pasa en torno al 20% del petróleo mundial y el mercado ha entrado en pánico.
El último ejemplo: el Brent llegó a dispararse este lunes casi un 30% hasta rozar los 120 dólares, para luego desplomarse y cerrar en torno a 90, tras las palabras de Trump asegurando que la guerra está “prácticamente terminada” y los mensajes del G‑7 sobre una posible liberación de reservas estratégicas.
Aunque España solo recibe por esa ruta alrededor del 5% del crudo que consume, el mercado es global: cuando sube el barril, suben los carburantes aquí también.
Cuánto han subido ya gasolina y diésel
En cuestión de días, los precios han pegado el mayor salto en muchos meses.
- Distintos observatorios sitúan la gasolina 95 entre 1,70 y más de 1,80 €/l de media, tras encarecerse unos 15 céntimos solo desde el inicio de las hostilidades y encadenar varias semanas al alza.
- El gasóleo se mueve entre 1,70 y 1,75 €/l de media, con muchas estaciones por encima de 1,80 €/l e incluso cerca de 1,85 €/l en algunas capitales y autopistas.
En medios locales se habla ya de aumentos acumulados de hasta el 66% en algunos productos respecto a los mínimos previos al conflicto, con subidas diarias del 10‑15% al compás de las sacudidas del petróleo.
Llenar un depósito de 55 litros de diésel roza o supera los 100 euros, después de encarecerse alrededor de un 20% solo en marzo. Aunque todavía estamos ligeramente por debajo de los máximos absolutos de la anterior crisis energética, la velocidad del alza es la que preocupa a consumidores y analistas.
Por qué suben tanto si España casi no usa petróleo de Ormuz
La paradoja es que España tiene una exposición directa relativamente baja: el Gobierno ha recordado que solo alrededor del 5% del petróleo y el 2% del gas que consumimos llega a través de Ormuz.
Sin embargo, el cierre o bloqueo efectivo de ese cuello de botella altera todo el tablero: varios productores del Golfo (Irak, Kuwait, Emiratos, Arabia Saudí) han tenido que recortar bombeo porque sus tanques están llenos y no pueden sacar más crudo. Se calcula que se han perdido entre 4 millones de barriles diarios de producción y hasta 15‑20 millones de barriles de oferta efectiva contando el tráfico bloqueado.

El resultado es un Brent que ya ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares y ha llegado a rozar 120 en la sesión más volátil de las últimas décadas. A esto se suma el clásico “efecto cohete y pluma” denunciado por asociaciones de consumidores: los carburantes suben muy rápido cuando se encarece el crudo, pero bajan mucho más despacio cuando el barril afloja.
Parte de lo que estamos viendo es la traslación casi inmediata de las expectativas de precios futuros (traders y mayoristas se cubren ante posibles cortes largos) y no solo del coste real del petróleo ya refinado. Además, la zona del Golfo no solo exporta crudo, sino también gran cantidad de productos refinados (queroseno, gasóleo, gasolinas, petroquímicos), por lo que el shock golpea directamente la cadena de suministro mundial de combustibles listos para el surtidor.
Cuánto podrían llegar a subir si continúa la guerra
Las previsiones se mueven en un rango amplio porque dependen de dos variables:
- si se mantiene el bloqueo (o amenaza creíble) de Ormuz
- cuánto tiempo se prolonga la guerra y las sanciones asociadas.
Algunos escenarios que manejan casas de análisis y bancos de inversión:
- Si el Brent se estabiliza en la zona de 90‑100 dólares pero el tráfico por Ormuz sigue muy limitado, la gasolina y el diésel en España podrían sumar aún 8‑10 céntimos por litro en las próximas semanas, consolidando medias por encima de 1,80 €/l y viendo sin problema estaciones en la franja de 1,90‑2,00 €/l.
- En un escenario de tensión prolongada con un Brent instalado por encima de 110‑120 dólares —algo que algunos informes consideran posible si el cierre de Ormuz se alarga—, el riesgo de ver precios de 2 €/l o más en buena parte de la red, especialmente en autopistas o zonas menos competitivas, deja de ser ciencia ficción.
En paralelo, varios analistas advierten de que un petróleo alto durante meses funcionaría como un “impuesto global”, reavivando la inflación en España por encima del 3% y encareciendo transporte, alimentos y producción industrial.
Ese efecto “segunda vuelta” es el que más preocupa al Banco de España y a Bruselas: carburantes caros hoy se convierten en una cesta de la compra más cara mañana.
Qué puede frenar (o agravar) la escalada
Lo que suceda en las próximas semanas con la guerra y con Ormuz será decisivo.
- Si se reabre parcialmente el tráfico y el mercado asume que no habrá cortes duraderos de suministro, el Brent podría relajarse y, con algo de retraso, los carburantes empezar a bajar, aunque previsiblemente más despacio de lo que han subido.
- Si, por el contrario, el bloqueo se mantiene, Irán sigue atacando buques y persiste el pulso con Estados Unidos e Israel, lo más probable es que la volatilidad se dispare y veamos nuevos máximos en el precio de la gasolina y el gasóleo, especialmente en estaciones independientes y de autopista.
En el frente político, los ministros de Finanzas del G‑7 han dejado claro que están dispuestos a usar “todas las herramientas”, incluida la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo para estabilizar el mercado, aunque de momento no hay acuerdo cerrado.
La Agencia Internacional de la Energía recuerda que sus miembros disponen de unos 90 días de consumo en reservas de emergencia, pero el uso de ese “colchón” sería una medida extraordinaria que los gobiernos quieren dosificar. España parte de una posición algo mejor que otros países por su diversificación de proveedores (Noruega, EE. UU., Libia, Nigeria), pero no está blindada frente a un shock global de precios.
A efectos prácticos, para el conductor medio la pregunta ya no es si el combustible será más caro este año, sino cuánto y durante cuánto tiempo; y ahí la respuesta dependerá menos de lo que se haga en Madrid que de lo que ocurra en Teherán, Washington y el estrecho de Ormuz.
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