
Baker Electric: los Tesla de principios de siglo XX que perdieron la batalla a la gasolina
Si hoy le preguntas a alguien por el coche eléctrico, te hablará de Elon Musk, de baterías de litio y de una revolución moderna. Pero la realidad es mucho más caprichosa. La revolución eléctrica no empezó en California en el siglo XXI, sino en Cleveland, Ohio, en 1899. Y su profeta no fue Musk, sino un ingeniero llamado Walter C. Baker. Bienvenidos a la historia de Baker Electric, la marca que lo tenía todo para triunfar y que murió por adelantarse un siglo a su tiempo.
Para entender a Baker, hay que borrar de la mente el panorama actual. A principios del siglo XX, el motor de combustión era una tecnología infernal (ruidosa, sucia, maloliente) y, sobre todo, peligrosa. Arrancar un coche de gasolina requiera girar una manivela de hierro que, si el motor «coceaba», podía romperte el brazo (y lo hacía a menudo). En ese escenario, Walter Baker ofreció algo que parecía magia negra: silencio absoluto, limpieza y un arranque instantáneo.

Los Baker Electric no eran simples coches, eran salones rodantes de ultra lujo. El interior estaba rematado con los mejores terciopelos, tenía jarrones para flores frescas y los asientos giraban como si estuvieras en el salón de la casa. La conducción era tan sencilla que se convirtió en el favorito de las mujeres de la alta sociedad y de los médicos (que necesitaban fiabilidad inmediata). En los primeros no había ni volante, sino una elegante palanca para dirigirlo.
Y ojo a los datos técnicos, porque aquí es donde la cabeza nos explota: estos coches, con baterías rudimentarias de plomo-ácido (similares a las que hoy usamos solo para arrancar), lograban autonomías de entre 80 y 130 kilómetros. Sí, hace 120 años, un Baker ya tenía casi la misma autonomía real que un Mazda MX-30 moderno.

Pero Walter Baker no solo quería lujo, quería demostrar que la electricidad era rápida. En 1902 creó el Baker Torpedo, una bala aerodinámica diseñada para romper la barrera de las 100 mph. Aunque el coche se accidentó trágicamente en una carrera matando a dos espectadores, demostró que la electricidad tenía un par motor que la gasolina aún soñaba con igualar. La caída de Baker Electric fue una de las mayores tragedias empresariales del motor. Y fue por un invento en 1912: el arranque eléctrico de Cadillac, diseñado por Charles Kettering.
De repente, el gran argumento de venta de los eléctricos (no romperte el brazo con la manivela) desapareció. Si a eso le sumas que Henry Ford empezó a vender su Model T de gasolina por unos 300 dólares, mientras que un Baker costaba más de 2.000 dólares (una fortuna para la época), la suerte estaba echada. Además, al mejorar las carreteras, la gente quiso viajar más lejos. Ahí la gasolina, barata y fácil de repostar, ganó la batalla. Baker cerró su división de turismos en 1916.

Hoy, la justicia poética ha puesto a los Baker Electric en el lugar que merecen. Son unicornios. Poseer uno es signo de un gusto exquisito y una cartera abultada. Famosos coleccionistas como Jay Leno presumen de su Baker como una de las joyas de su garaje. Si te encaprichas de uno, prepara la chequera. En subastas recientes de casas como RM Sotheby’s o Bonhams, modelos bien restaurados de esta mítica marca han alcanzado cifras impresionantes.
Próximamente saldrá un Model V Special Extension Coupe y se espera que cueste entre 400.000 y 500.000 dólares. Y no es para menos, pues son la prueba física de que el futuro ya existió hace 120 años, solo que no supimos verlo. La historia de Baker nos deja una lección humilde, la tecnología superior no siempre gana, a veces lo hace la más barata. Pero qué maravilla hubiera sido un siglo XX silencioso y limpio si Walter Baker hubiera ganado aquella guerra.
Baker Electric: los Tesla de principios de siglo XX que perdieron la batalla a la gasolina. Galería de fotos
Noticias relacionadas

Tesla Model Y Premium AWD, a prueba: ¿ha perdido fuelle el que fuera rey de los eléctricos?

Citroën 2CV Picasso: la obra asimétrica que desafía a la cordura

¿Cómo ha beneficiado el nuevo Reglamento de Vehículos Históricos a los propietarios de clásicos?

Chevrolet Corvette Airbox: la solución técnica que creó un unicornio
¿Te ha gustado esta prueba?
Subscríbete y no te pierdas las últimas novedades cada semana




















