
¿Sabías que existió una Citroën C15 eléctrica?
Si cierras los ojos y piensas en una Citroën C15, lo que te viene a la mente (y al oído) es el inconfundible traqueteo de su motor diésel, capaz de sobrevivir a un apocalipsis nuclear y de cargar con sacos de cemento por caminos de cabras. La C15 es un mito de la resistencia mecánica. Pero lo que muy pocos saben es que, en un giro de guion digno de ciencia ficción, Citroën fabricó una versión 100 % eléctrica de este icono. Y no, no es una broma.
Corría el año 1989. Mientras el mundo escuchaba a Madonna en casete, los ingenieros franceses lanzaban al mercado la C15 Électrique. No fue un prototipo, fue un vehículo comercial real. De hecho, fue el primero de su especie en la marca, adelantándose décadas a la actual fiebre por el reparto sostenible. Es casi imposible cruzarse con uno, pues solo se fabricaron unas 402 unidades y no destacaba por sus prestaciones especialmente.

Bajo el capó, en lugar del bloque de combustión, montaba un motor eléctrico de corriente continua que entregaba una potencia de unos 13 CV (10 kW). Esto le permitía alcanzar los 90 km/h cuesta abajo y con viento a favor, con una autonomía homologada de unos 100 kilómetros que, en la vida real y cargada, se quedaba en bastante menos. Un detalle característico era que, a pesar de su condición de eléctrica, mantenía una caja de cambios manual, con su embrague y su palanca de cambios.
Las baterías eran de plomo, lo que añadía un peso brutal al conjunto y reducía su famosa capacidad de carga. Como no daban para lujos, Citroën instaló un calefactor auxiliar Webasto que funcionaba con gasóleo. Por lo tanto, era un coche eléctrico «cero emisiones» que necesitaba rellenar un pequeño depósito de diésel para no congelarse en invierno. Una paradoja maravillosa. La C15 eléctrica fracasó comercialmente por razones obvias: era cara, pesada y la tecnología de baterías de los 90 no estaba lista para el mundo real.

La mayoría acabaron en flotas públicas francesas o en empresas como la eléctrica EDF. Sin embargo, hay que reconocerle el mérito. Fue la pionera, la valiente que exploró el terreno para que hoy existan la Berlingo eléctrica. La C15 demostró que podía serlo todo: furgoneta de obra, coche de rally, casa rodante y, aunque fuera brevemente, una pionera ecológica. Porque si algo nos ha enseñado la historia es que la C15 puede con todo, incluso con la electricidad.
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