
El engaño de los híbridos enchufables: consumen y contaminan hasta tres veces más de lo que prometen
Hace tiempo nos vendieron los coches híbridos enchufables como la solución perfecta. Las cero emisiones de un eléctrico para la ciudad y la libertad de un motor de combustión para los viajes largos. Sin embargo, estudio tras estudio se nos va mostrando una realidad más desagradable. En los últimos años se han ido recogiendo datos reales de uso y, al analizarlos, se desmonta este mito. Ahora vemos como el consumo real de estos vehículos es drásticamente superior al que reflejan sus cifras de homologación oficial.
En este caso han sido varios institutos de investigación (Fraunhofer ISI, Öko-Institut, IREES y Prognos) los que se han unido para respuestas. Emplean esos mismos registros de consumo a bordo (OBFCM) de aproximadamente un millón de híbridos enchufables que circularon por Europa en los años anteriores. Y sus cifras son demoledoras, pues afirman que el consumo medio de combustible de un PHEV en el mundo real está situado en 5,9 litros a los 100 kilómetros. Una sorpresa bastante desagradable.

Esto significa que, en la práctica cotidiana, estos vehículos gastan y contaminan en torno a un 300 % más de lo que declara el ciclo de homologación. El problema fundamental radica en el escaso uso que los conductores hacen del modo puramente eléctrico. Los datos revelan que la inmensa mayoría de estos coches recorren apenas una cuarta parte de su kilometraje total impulsados por la energía eléctrica de las baterías. Lo más llamativo es que esta situación no mejora ni siquiera en los casos donde el vehículo se enchufa a la red con más frecuencia.
El estudio demuestra que el propio modo eléctrico de estos coches recurre habitualmente a la ayuda del motor de combustión interna para apoyar aceleraciones fuertes o climatizar el habitáculo. En ese perfil de combustión el consumo medio está en los 2,8 l/100km de media, cuando tendría que ser 0. Ante esta desviación entre la teoría y la práctica, la Unión Europea ya tiene previsto ajustar a la baja los factores de utilidad (los parámetros matemáticos que se emplean para calcular el consumo homologado) de cara a los próximos años.

Como alternativa, los fabricantes han propuesto medidas como el geofencing, que obliga al coche a circular en eléctrico dentro de zonas urbanas acotadas, o sistemas que obliguen al conductor a recargar la batería tras recorrer cierta distancia. Sin embargo, en el estudio se cree que las contrapropuestas de la industria son insuficientes.
Estiman que medidas informativas en el cuadro de mandos apenas reducirían el consumo real en un 5 %, mientras que forzar la carga eléctrica solo restaría un par de gramos de CO2 por kilómetro a las emisiones. Al parecer, la única vía realista y justa para equiparar las condiciones entre las distintas tecnologías de propulsión es seguir adelante con el endurecimiento de las normativas de homologación, obligando a los híbridos enchufables a reflejar unos consumos y unas emisiones acordes con la realidad de las calles.
Fuente: Fraunhofer
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