
Audi Q8 TFSIe 60 quattro, a prueba: el rey de los SUV coupés se electrifica
Llegar el último a una fiesta tiene sus ventajas si sabes cómo hacer una entrada triunfal, y eso es exactamente lo que hizo el Audi Q8 en 2018. Mientras sus rivales alemanes ya llevaban años explotando el controvertido pero exitoso segmento de los SUV coupé, la firma de Ingolstadt se tomó su tiempo para perfeccionar la fórmula.
Eso le permitió lanzar un modelo que no se limitaba a ser un Q7 con «caída de techo», sino un producto con identidad propia y una presencia arrolladora. El Audi Q8 nació para ser el rostro más emocional y deportivo de la familia Q, fusionando la elegancia de una berlina de representación como el A8 con la contundencia visual de un todocamino de lujo. Hoy nos ponemos al volante de su última actualización para comprobar si sigue manteniendo su estatus de buque insignia.

Posicionado en la cúspide de la pirámide de Audi, el Q8 no es un coche para quien busca espacio o practicidad (para eso ya existen otras opciones), sino para quien exige distinción, tecnología y una calidad de rodadura que roza la obsesión. Vamos a analizarlo en su versión híbrida enchufable, la que probablemente sea la más avanzada y aprovechable para quien frecuenta la ciudad entre semana y sale de ella durante el fin de semana. Parte de 100.440 euros y te contamos todos sus detalles.
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Exterior
La estética siempre ha sido uno de los puntos fuertes del Audi Q8. Precisamente es lo que utiliza para diferenciarse del Q7 con el que comparte entrañas. Tanto es así, que es justo que reciba otro nombre, es más que un Q7 Sportback. Comenzamos por un frontal con mucho músculo, unas líneas robustas que tienen un estilo distinto al de otros lanzamientos recientes de la marca. Eso sí, la parrilla Singleframe es la que predomina gracias a su tamaño y su forma octogonal, además de una máscara que puede ir en color negro para hacer contraste.

La firma lumínica está formada por unos faros simples y con tecnología HD Matrix LED. Incluso opcionalmente se puede optar por la luz láser para las largas. Con la actualización han renovado los paragolpes, que tienen formas más afiladas y mantienen esos elementos en contraste. Por otro lado, vemos unas llantas enormes que van desde las 20 a las 23 pulgadas, ahí se ve claramente que es un tope de gama. Mantiene unas disimuladas barras de techo para mostrar que es un crossover, pero los bajos van en el color de la carrocería, con nuevos tonos para elegir.
La zaga también es muy representativa en el Audi Q8. Se debe a esa caída de techo tendida desde el pilar B y a unas líneas que evocan deportividad. Aunque estamos en una versión normativa, vemos un spoiler de techo, justo por encima de la luneta. La zona central del portón va surcada por los pilotos traseros OLED, que quedan unidos por el centro y comprendidos dentro de una banda de color negro. La parte inferior del paragolpes también está formada por una especie de difusor en el color de contraste.

Las dimensiones del Audi Q8 se han conservado desde su lanzamiento, siendo un SUV grande que roza los cinco metros. Concretamente, vemos una longitud de 4,99 metros, de los cuáles 2,99 metros corresponden a la distancia entre ejes. A esto habría que sumar 1,99 metros de ancho y 1,70 metros de alto.
Interior
En el interior del Audi Q8 sufrimos una especie de “deja vu”. No es como montarse a un Audi de nueva generación, es como los que veíamos hace unos años. Mantiene el concepto MMI touch response que debutó en el A8 en 2018, con una predominancia curiosa de pantallas. En la parte central tenemos una pantalla táctil superior de 10,1 pulgadas que es la que controla la mayoría del infoentretenimiento. La respuesta es rápida, los menús claros y la conectividad completa gracias a Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. Y por debajo, en vez de botones, vemos una segunda pantalla táctil de 8,6 pulgadas para funciones secundarias y con respuesta háptica.

Como siempre decimos, las pantallas restan mucha atención de la conducción y tener las funciones del clima ahí incluidas siempre es un punto negativo. Aunque también vemos otros detalles positivos. Desde el puesto de conducción, lo cierto es que todo queda muy a mano y nos sentimos como en casa. A través de un volante con un tacto sobresaliente vemos el Virtual Cockpit de 12,3 pulgadas, una instrumentación que no envejece debido a todas las posibilidades y a la personalización que ofrece. Se completa con un Head-Up Display que sí que favorece la conducción y que es muy legible.
Estamos con un auténtico buque insignia dentro de la marca de los cuatro aros, así que podemos esperar niveles de calidad muy elevados. Lo cierto es que lo consiguen, mencionamos el buen tacto del volante, pero también destacan la tapicería de cuero, las molduras metálicas o los plásticos blandos de las partes superiores de salpicadero y puerta.

Incluso destacaría el sistema de sonido opcional Bang & Olufsen con los pequeños tweeters que salen cuando arrancamos el coche. Sin embargo, creo que es inaceptable que toda la zona alrededor de las pantallas y la consola central vayan terminadas en Piano Black. Ponen la nota discordante a este habitáculo, claramente.
El Audi Q8 es un modelo con dos filas de asientos y cinco plazas. No puede tener la tercera fila que sí aparece en el Q7 y creo que es una decisión acertada, ya que no sería tan aprovechable. Es para un cliente que busca más el diseño que la practicidad y, aún así, vemos unas plazas traseras bastante cómodas.

Tiene un espacio generoso para las piernas y uno correcto para la cabeza, aunque lo más destacado sería la banqueta con desplazamiento longitudinal. La plaza central es algo más justa y tiene túnel de transmisión, pero por suerte vemos un panel para controlar la climatización y tomas USB aquí detrás.
Maletero
El maletero se postula como un punto bastante destacado del Q8. Es cierto que no tiene las siete plazas del Audi Q7, pero sí que se puede aprovechar esta zona de carga. En las versiones normales presume de 605 litros de capacidad, que está muy bien. Sin embargo, nosotros estamos probando una variante híbrida enchufable en la que el maletero se reduce hasta los 439 litros, lo cuál no está tan bien.

Está por debajo de otros modelos de su tamaño, aunque lo intenta reparar con esa boca de carga tan ancha, unas proporciones aprovechables, iluminación y ganchos para fijar la carga. Bajo el piso hay un hueco, pero apenas caben los cables de carga. Siempre se puede desbloquear su capacidad máxima abatiendo los asientos traseros para llegar a los 1.625 litros.
Motor
La gama mecánica del Audi Q8 es bastante completa, aunque teniendo en cuenta el tipo de vehículo que es. No hay motores de cuatro cilindros y la mínima potencia ya supera los 200 CV. Curiosamente es la de que tiene la versión TDI, con el V6 3.0 TDI de 231 CV. Ese mismo motor se ofrece con 286 CV de potencia para los que no tengan suficiente. También hay un V6 de gasolina, el 3.0 TFSI que llega hasta los 340 CV de potencia. Curiosamente estas versiones del Audi Q8 tienen tracción total de serie y cambio automático tiptronic de 8 velocidades, además del sistema MHEV de 48 V para conseguir la etiqueta ECO de la DGT.

Por no hablar del alma deportiva de este modelo, representada a través de los SQ8 y RS Q8. En este nivel tenemos al motor de gasolina V8 biturbo de 4.0 litros como representante de las altas prestaciones. En el SQ8 ofrece 507 CV de potencia, que no está nada mal. Pero es que en el RS Q8 se alcanzan 600 CV e incluso se puede escalar a los 640 CV y 850 Nm de par en la versión performance. Es el modelo de combustión más potente de la marca y uno de los más rápidos, pero algo nos dice que van a ser más interesantes para el público los híbridos enchufables de los que tenemos también mucho que decir.
Comportamiento
Nos ponemos al volante del Audi Q8 con etiqueta CERO y sin apellido e-tron, es decir, del híbrido enchufable. Denominado como TFSIe quattro, cuenta con un motor de seis cilindros y 3.0 litros como bloque principal en el eje delantero que ya conseguiría 340 CV por sí solo. A esto se suma un segundo motor eléctrico en el eje trasero de 130 kW para conseguir la tracción total quattro. Hay dos híbridos enchufables por nivel de potencia, el 55 y el 60. Hoy nos ocupa el tope de gama, que tiene una potencia combinada de 490 CV y 700 Nm de par, además de conseguir unas prestaciones de lo más destacadas.

Dejando a un lado los S y RS, estamos ante el Q8 más rápido. Presenta una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,0 segundos y una velocidad máxima que está limitada a 240 km/h o a 135 km/h cuando se circula en modo eléctrico. Dejando a un lado este aspecto, lo que más sorprende del Q8 TFSIe es la suavidad con la que entrega la potencia.
A pesar de estar cerca de los 500 CV y poder llegar a ser muy rápido, lo disimula y se comporta con suavidad si se lo demandamos. A esta sensación también ayuda la buena insonorización y, por supuesto, la sutileza del sistema de propulsión. Incluso hay veces que no se nota claramente cuando entra a funcionar el motor de gasolina. En este ámbito hay un elemento muy importante que no hemos mencionado y que condiciona la experiencia de uso: la batería.

Es la que le permite conseguir la etiqueta CERO y lo que más mejora respecto a su antecesor. Es de iones de litio y tiene una capacidad de 22 kWh netos, además de incluir refrigeración líquida. El resultado es una autonomía eléctrica de 85 kilómetros, no es tanto como otros híbridos enchufables de reciente lanzamiento, pero son muy aprovechables. En la vida real lo más probable es que se ronden los 60-65 kilómetros. En todo caso, la carga se hace a una potencia máxima de 7,4 kW para llegar al 100 % en tres horas y 45 minutos.
Aunque todo dependerá del uso que se dé a este Audi Q8 TFSIe. El tema de los consumos siempre es peliagudo con un híbrido enchufable, pues dependerá en gran medida de lo que lo carguemos. En modo eléctrico vemos consumos de más de 30 kWh/100km, de ahí que sea difícil alcanzar la autonomía homologada. En el caso de gastar la batería, en carretera el motor de gasolina de seis cilindros puede rondar los 10 litros.

Se nota que es un coche grande y pesado. En todo caso, tenemos tres modos para la gestión de la energía, pudiendo elegir entre EV, Hybrid y Charge. El eléctrico funciona cuando hay batería suficiente, en el híbrido tenemos opción automática y otra de mantener la batería; y en el de cargar se pasa la energía de la frenada regenerativa. A eso habría que sumar otros modos que afectan al carácter. Son los típicos del Audi Drive Select: efficiency, comfort, auto, dynamic e individual.
Aquí lo cierto es que sí que cambia bastante la conducción y se adaptan elementos como la transmisión automática, la respuesta de la dirección o el tacto de la suspensión. De ese último elemento podemos decir que es una suspensión neumática adaptativa que viene de serie y mejora por completo la experiencia. Consigue incluso disimular los 2.490 kg que pesa este Audi Q8 y consigue una precisión envidiable. También es recomendable el eje trasero direccional, que aporta estabilidad a altas velocidades y mejora la maniobrabilidad en bajas.
Opinión coches.com

El 8 es el número más alto de Audi por el momento, ya que se habla de la posible llegada de un Audi Q9. Por lo tanto, el modelo que hemos probado se posiciona como el SUV más destacado y lo demuestra en muchos aspectos. El diseño, el equipamiento o algunas tecnologías son notables. También lo es la gama mecánica y el comportamiento dinámico, que es intachable. Sin embargo, se nos antoja como un producto que no se ha renovado lo suficiente. En el habitáculo vemos un coche de hace casi una década y hay algunas incongruencias en su calidad. Aún así, está claramente por encima de la media en casi todo.
La familia del Audi Q8 ahora es más extensa que nunca debido a la integración del modelo e-tron totalmente eléctrico. Aquel ya lo probamos, así que ahora estamos centrados en el de combustión, cuyo abanico de posibilidades también es amplio. Hablamos de que partía por algo más de 100.000 euros, pero se llegan a superar los 190.000 euros en el RS Q8 performance con su motor V8. El híbrido enchufable que hemos probado está en un escalón más normativo y una configuración como la que ves en pantalla ronda los 125.000 euros. Más o menos, a la altura de rivales como el BMW X6, que no está disponible en PHEV, o el Mercedes GLE Coupé.
- Equipamiento muy completo
- Gama mecánica potente y diversa
- Comportamiento dinámico
- Tecnología algo obsoleta
- Maletero del PHEV
- Precio con extras elevado
Audi Q8 TFSIe 60 quattro, a prueba: el rey de los SUV coupés se electrifica. Galería de fotos
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