
Las marcas de coches de lujo son las que más están acusando la guerra en Irán
La guerra en Irán ha sacudido con fuerza y esto se está reflejando a todos los niveles. Ya hemos hablado de la subida del precio del combustible, que la vive el usuario de a pie, a pesar de estar a miles de kilómetros. Aunque hoy venimos a hablar de un sector al que también le ha afectado de forma notable: al del superlujo. Por todos es sabido que Oriente Medio es el mercado más rentable para una serie de fabricantes que se centran en los vehículos de lujo y que apenas hacen unos cientos de unidades al año.
Bentley, Ferrari, Rolls-Royce o Aston Martin confían en los países del Golfo Pérsico y su alto poder adquisitivo para lograr grandes beneficios a través de productos muy exclusivos. De hecho, hay que dejar claro que Oriente Medio representa menos del 10 % de las matriculaciones globales para la mayoría de estas marcas, pero su peso a nivel económico es brutal. Los clientes de esta región no se conforman con modelos de serie, exigen configuraciones a medida, ediciones limitadas y un nivel de personalización extrema que dispara los márgenes.

Tanto es así que justo antes del conflicto veíamos movimientos como la presentación del Rolls-Royce Phantom Arabesque y un director ejecutivo de Bentley afirmaba que para ellos se trataba del «mejor mercado del mundo». Ahora todo ha cambiado y el panorama es bastante desolador. La guerra ha provocado que la región sea un polvorín y una pesadilla a nivel logístico para los fabricantes que operan allí. El bloqueo en el Estrecho de Ormuz han paralizado el tráfico marítimo, obligando a marcas como Ferrari y Maserati a suspender sus entregas por barco.
Para sortear este obstáculo, algunos fabricantes están recurriendo a enviar sus superdeportivos directamente por vía aérea, una solución de emergencia que supone un sobrecoste gigantesco y que evidencia lo mucho que hay en juego. A los graves problemas de transporte se suma un inevitable cambio de prioridades entre la clientela. Los pedidos especiales y las visitas a los concesionarios se han frenado en seco, provocando incluso el cierre temporal de varias exposiciones de lujo en el Golfo.

Lógicamente, los compradores locales tienen ahora mismo la mente puesta en asuntos mucho más urgentes que la adquisición de un nuevo vehículo de lujo. Ante este escenario de máxima incertidumbre, las previsiones apuntan a que las ventas de coches de alta gama en Oriente Medio podrían desplomarse hasta un 50 % a corto plazo. Por si fuera poco, este revés geopolítico llega en el peor momento posible para la industria automotriz del lujo.
Los fabricantes contaban con esta región para compensar un contexto global que ya era adverso y en el que la demanda perdía fuerza. Con el mercado ruso vetado desde 2022, las ventas en China colapsadas y los compradores en Estados Unidos amenazados por la incertidumbre arancelaria, la rentabilidad de Oriente Medio era vital. Ahora, esa red de seguridad pende de un hilo, dejando a las marcas más elitistas del planeta sin apenas refugios comerciales.
Fuente: Reuters
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