
El Audi Q3 es menos práctico que antes, ¿aún así convence?
Podríamos decir que el Audi Q3 es el «yerno perfecto» de la industria automotriz. Es guapo, educado, tecnológico y no te va a dejar tirado. Con más de dos millones de unidades vendidas, es innegable que la firma de los cuatro aros ha dado con la fórmula mágica. Pero tras bajarme de esta tercera generación, me queda un sabor agridulce. El coche es objetivamente mejor en casi todo, pero ha cometido un pecado capital en el segmento SUV: ha olvidado que la gente compra estos coches para cargar cosas. Tras probarlo, sacamos algunas conclusiones
Hablemos claro. En una era donde los coches crecen hasta no caber en los garajes (este llega a los 4,53 metros), resulta casi insultante que el maletero haya encogido. Hemos perdido 40 litros respecto a la generación anterior, quedándonos en unos justos 488 litros. Sí, la banqueta trasera se desliza, pero ¿de qué sirve un SUV premium si tengo que elegir entre llevar pasajeros con comodidad o llevar sus maletas? Te lo mostramos en vídeo por si queda alguna duda.
Luego está el asunto del precio: 46.620 euros de partida. Y ojo, que hablamos del modelo de acceso, ese que suelen comprar las flotas de empresa. Si quieres que tu Audi Q3 luzca como en los anuncios, con esos faros Matrix LED de 25.600 micro-LEDs (una virguería tecnológica, todo sea dicho ) o el interior decente, vas a superar la barrera de los 50.000 euros sin despeinarte.
En el interior, Audi nos vende el «Digital Stage». Queda espectacular en las fotos, sí. Pero la realidad es que hemos sacrificado la ergonomía de los botones físicos del climatizador por pantallas táctiles que se llenan de huellas. Y por si fuera poco, seguimos encontrando Piano Black, ese material que se raya con solo mirarlo, en un coche de este precio.

No me malinterpretéis, dinámicamente es una joya. La suspensión con control de amortiguación hace que el coche pise la carretera con una autoridad envidiable , y aplaudo la valentía de Audi de mantener una opción diésel en la gama para quienes devoran kilómetros. Incluso el híbrido enchufable, con sus 119 kilómetros de autonomía eléctrica, es un argumento de peso.
El nuevo Q3 es un producto redondo, maduro y tecnológicamente abrumador. Es el coche que tu cabeza te dice que compres. Pero entre el maletero menguante, la digitalización forzosa y la factura final, me pregunto si Audi no se ha pasado de frenada confiando demasiado en el poder de sus cuatro aros. Es el mejor Q3 de la historia, sí, pero también el que más exige a tu bolsillo a cambio de un poco menos de utilidad.
El Audi Q3 es menos práctico que antes, ¿aún así convence?. Galería de fotos
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