
Consejos para conducir con nieve
Un estudio reciente indica que un tercio de los conductores españoles no sabe cómo reaccionar ante situaciones climatológicas adversas. La nieve es, sin duda, una de las más temidas. Aunque la recomendación de oro siempre será evitar el coche si hay aviso de nevadas, sabemos que a veces es inevitable. Por eso conviene saber cómo conducir con nieve con seguridad, ya que las diferencias con respecto a otras situaciones son notables.
Conducir sobre un manto blanco no tiene nada que ver con el asfalto seco o mojado. La adherencia es mínima y las reacciones del coche cambian radicalmente. Es por ello que resulta vital conocer el estado del vehículo, los neumáticos y quienes viajan en él. Hay algunos asuntos que pueden parecer menores, pero todos tienen su importancia para moverte con seguridad cuando te pones a conducir con nieve.
Preparación: antes de arrancar

La seguridad empieza antes de meter la llave en el contacto.
- Ropa cómoda, no abrigada: Nunca conduzcas con el abrigo puesto. El volumen extra limita tus movimientos y el cinturón de seguridad no ajustará correctamente sobre tu cuerpo, perdiendo eficacia en caso de impacto. Además, es algo que puede conllevar multa.
- Calzado adecuado: Las botas de montaña o apres-ski tienen suelas muy gruesas que te impiden sentir el tacto de los pedales. Lleva calzado cómodo para conducir y cámbiate si tienes que bajar del coche.
Planificación y batería: Consulta la previsión en tiempo real y ten siempre un «Plan B». Tu móvil es tu salvavidas: llévalo cargado y con un cable en el coche. Una batería portátil también puede ser una solución interesante. - Depósito lleno (o batería cargada): Si quedas atrapado, el motor será tu única fuente de calefacción. En coches eléctricos, recuerda que el frío reduce la autonomía; sé conservador con tus cálculos
Hace tiempo también hablamos de un buen número de elementos que son recomendables para llevar en el coche en época de frío. Y también es obligatorio prestar atención al calzado del vehículo.
El dilema de los neumáticos

Las cadenas siempre han sido la solución recurrente cuando hay nieve. Son clave cuando el vehículo utiliza neumáticos de verano, pero también es importante saber cómo ponerlas (y saber cuál eje motriz siempre). Es mejor practicar antes para estar familiarizado con el proceso y también hay que saber que hay diferentes tipos de cadenas para nieve, ya no estamos en el siglo XX y las soluciones se han diversificado.
Eso sí, recuerda que las cadenas sólo son adecuadas con nieve. Por eso conviene que, en función de tus hábitos, puedas plantearte usar neumáticos de invierno o neumáticos todo tiempo. No son para todos los públicos y aquellos que no salgan de zonas costeras españolas con su coche durante el invierno puede que no los necesiten. Pero debes recordar que a menor temperatura del asfalto, mayor riesgo. Y si puedes contar con un calzado adecuado para tu coche, mejor.
Puesta a punto exprés

¿Tienes el coche en la calle y está cubierto por una copiosa capa de nieve? Si es así, recuerda cómo debes retirar la nieve y el hielo del coche para no dañarlo. No seas perezoso y pienses que ya irá despareciendo con el paso de los kilómetros. Afecta al comportamiento del coche y puede llegar incluso a ser peligroso para otros usuarios. Si se desprende una cantidad ejemplar puede convertirse en proyectil contra el vehículo que va detrás. Además, te pueden multar si consideran que es comprometido o que afecta a la visibilidad.
Vamos a pensar que ya has puesto el coche a punto para el invierno, revisando elementos clave como dirección, luces, batería, ruedas, frenos (incluido el de mano), limpiaparabrisas, lavaparabrisas y sistema de calefacción. Debes extremar cuidados en esta época del año y recordar, si visitas lugares muy fríos con un coche diésel, que el gasóleo se congela a -15º C.
Cómo arrancar en nieve o hielo

El momento crítico. Si aceleras como siempre, las ruedas patinarán y te hundirás más. Por lo tanto, habría que seguir los siguientes pasos:
- Suavidad extrema: Acelera muy poco a poco.
- Segunda marcha: Si tu coche es manual y patina en primera, intenta arrancar directamente en segunda velocidad. Esto reduce la fuerza (par) que llega a las ruedas y evita el patinaje. En automáticos, selecciona el modo «Nieve» si lo tienes.
- ¿Control de tracción (ESP/TCS)? La regla general sería dejarlo activado, es una tecnología que salva vidas. La única excepción podríamos llevarla a cabo estando atascado en una rampa o cuando hay nieve profunda y el coche no se mueve. Ahí habría que desconectarlo momentáneamente para que las ruedas patinen un poco para escarbar y agarrar. En cuanto te muevas, vuélvelo a conectar.
Durante la marcha

Cuando conducimos por un manto blanco o una carretera parcialmente nevada, lo principal es aumentar la distancia de seguridad respecto a otros coches. Podríamos decir que es la regla de oro por los mismos motivos que cuando se conduce en mojado. Las distancias de frenado se amplían notablemente y más vale prevenir que curar. También hay que tener más anticipación, mirando lejos y previendo curvas u obstáculos.
No puede faltar la suavidad durante la marcha. Conviene evitar volantazos y frenazos bruscos, sobre nieve más vale actuar fino y como si todo pasara a cámara lenta para que haya seguridad. En los coches eléctricos y en algunos híbridos habrá que tener en cuenta la regeneración de energía cuando se levanta el pie del acelerador. En estas circunstancias mejor poner el nivel más bajo o el modo «Nieve» en caso de que tenga para que las ruedas nunca puedan llegar a bloquearse.

Ante algunas situaciones críticas vamos a hacer un repaso de cómo se debería actuar:
- El coche patina (Sobreviraje/Subviraje): No frenes a fondo, pues bloquearás las ruedas y perderás el poco control que te queda (el ABS ayuda, pero no hace milagros en hielo). Es mejor levanta el pie del acelerador y mirar hacia donde quieres ir (no hacia el obstáculo). Corrige suavemente con el volante.
- Bajadas pronunciadas: Usa marchas cortas para que el freno motor retenga el coche. Toca el freno con muchísima suavidad. Si pierdes el control y no puedes parar, buscar una zona de nieve virgen (más espesa) en el lateral puede ayudar a detenerte.
- Subidas: Coge un poco de inercia antes de empezar la cuesta. Mantén una velocidad constante y una marcha larga para evitar que las ruedas patinen. No te detengas en mitad de la subida si puedes evitarlo.
- ¿Sigo las roderas? Generalmente sí, ya que hay menos nieve. Pero cuidado: si hace mucho frío, el fondo de la rodera puede ser hielo puro. Si notas que brilla o el coche baila, busca nieve virgen fresca, que a veces agarra más que el hielo compactado.
Al llegar al destino

Has llegado sano y salvo, sin problemas tras seguir todos los consejos anteriores Enhorabuena. Pero el viaje no ha acabado, sobre todo si siguen las bajas temperaturas y cayendo la nieve. Así que ahí van un par de trucos:
- No dejes el freno de mano tirado al máximo: Si bajan mucho las temperaturas puede congelarse y costará mucho quitarlo. Mejor en ocasiones dejar una marcha engranada.
- Limpiaparabrisas: Son los primeros en quedarse congelados. Lo ideal es dejarlos desplegados y, mejor aún, colocar un cartón o una manta entre la ellos y la luna. Así matas dos pájaros de un tiro: no se congelas y al día siguiente no hay que rascar el cristal. Son algunos de los consejos para cuidar el parabrisas en invierno.
Y recuerda, la sal que has encontrado en el camino daña tu coche, pero hay soluciones.
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