
El coche eléctrico acelera: precios a la baja y un futuro que ya está aquí
Que el coche eléctrico es el futuro ya lo sabe todo el mundo. Lo que quizá no es tan conocido es que ese futuro ya está llamando a nuestra puerta con cifras contundentes. Un informe recién publicado por Transport & Environment (T&E), acaba de revelar que 2025 ha sido el año de inflexión: las ventas de eléctricos puros (BEV) alcanzaron el 19% del mercado europeo, y todo apunta a que seguiremos acelerando.
En 2026 se espera que rocen el 23% y en 2027 llegarán al 28%. Detrás de este crecimiento no hay casualidades, sino una hoja de ruta clara: los objetivos de CO₂ que la Unión Europea fijó para los fabricantes de automóviles están funcionando. Y lo hacen mejor de lo que muchos pronosticaban.
Adiós a la excusa de las multas millonarias
¿Recuerdas cuando en 2024 los fabricantes alertaban de que se enfrentaban a multas de hasta 15.000 millones de euros por no cumplir con los límites de emisiones? El informe de T&E desmonta ese argumento: si el objetivo se hubiera aplicado estrictamente en 2025, las penalizaciones habrían sido de 2.000 millones como máximo, muy probablemente cercanas a cero.

De hecho, los grupos que representan la mitad del mercado europeo —BMW, el pool de Mercedes-Volvo y el de Tesla (donde se integraron Stellantis y Toyota)— cumplieron con el objetivo 2025-2027 en su primer año. El resto, incluyendo gigantes como Renault o Volkswagen, van encaminados y se espera que alcancen la meta antes de que termine el período de tres años.
Por fin, los precios bajan
Pero si hay una noticia que interesa al bolsillo de los conductores españoles es esta: después de años de subidas, el precio medio de los coches eléctricos cayó un 4% en 2025. En términos absolutos, hablamos de 1.800 euros menos de media, situando el coste de un eléctrico en unos 42.700 euros. Son datos que concuerdan en lo visto en nuestro último Barómetro de precios de coches nuevos.
¿A qué se debe este cambio de tendencia? Fundamentalmente, a que los fabricantes han empezado a lanzar modelos más asequibles para cumplir con la normativa europea. Modelos como el Renault 5, el Citroën ë-C3 o el BYD Dolphin Surf están protagonizando lo que los expertos llaman la «democratización» del vehículo eléctrico.
Los coches del segmento B (los utilitarios) se abarataron un 13% en 2025, nada menos que 4.600 euros menos que el año anterior. Para que nos hagamos una idea, repostar un turismo convencional cuesta hoy unos 9,18 euros cada 100 kilómetros, mientras que cargar un eléctrico en casa supone aproximadamente 2,72 euros. La diferencia supera los seis euros por cada 100 km, un ahorro que en 15.000 kilómetros anuales puede rondar los 900 euros. Y eso sin contar el menor mantenimiento.
La paradoja de los SUV
Ahora bien, no todo son buenas noticias. El informe revela una paradoja interesante: aunque los coches eléctricos son cada vez más baratos de fabricar (las baterías han reducido su coste un tercio desde 2022), los precios medios siguen siendo superiores a los de 2020.
¿La razón? Los fabricantes han apostado masivamente por los SUV y los coches grandes, los que tienen mayor margen comercial. Si no hubiera sido por esta estrategia comercial, el precio medio de un eléctrico hoy sería un 23% más bajo, unos 33.100 euros. Es uno de los problemas de este tipo de vehículo tan en boga, independientemente de su tecnología de propulsión:
Dicho de otro modo: la tecnología permite abaratar, pero las decisiones de marketing lo frenan. Aun así, los SUV eléctricos grandes ya han alcanzado la paridad de precio con sus equivalentes de gasolina o diésel.
2030: el año del despegue definitivo
El estudio de T&E apunta a 2030 como el año clave. Si la UE mantiene sus objetivos de CO2, los eléctricos alcanzarán la paridad de precio con los de combustión en todos los segmentos, incluidos los pequeños y medianos. Es decir, comprar un coche eléctrico costará lo mismo que uno de gasolina, pero su uso será muchísimo más barato.
Los propios fabricantes lo saben. La mayoría han comunicado a sus inversores que esperan alcanzar la paridad de márgenes (o de precios) entre eléctricos y térmicos antes de 2030. Marcas generalistas como Renault, Stellantis o Volkswagen tienen ese momento en el horizonte de 2027-2028.

El riesgo, según esta asociación, es que Bruselas ceda a las presiones de la industria y suavice los objetivos para 2030. Si eso ocurre, los fabricantes retrasarán el lanzamiento de modelos baratos, priorizarán sus márgenes y la paridad de precios se demoraría al menos dos años más. El coste medio de un eléctrico en 2030 sería 2.300 euros superior al que podría tener si se mantiene el rumbo actual.
China no espera
Mientras en Europa se debate si aflojar el ritmo, el mundo sigue adelante. Países como Turquía (17% de cuota de eléctricos en 2025), Indonesia (18%), Tailandia (20%) o Vietnam (34%) ya superan a la UE en adopción de esta tecnología. China ya roza el 32% de mercado para eléctricos puros... y sus marcas han multiplicado por cinco la venta de híbridos enchufables en Europa durante 2025.

Los fabricantes chinos no solo venden más, sino que lo hacen con baterías más generosas: de media, un híbrido enchufable chino equipa 23 kWh frente a los 17 kWh de uno europeo, lo que se traduce en más autonomía eléctrica y, por tanto, menos consumo de gasolina. BYD y SAIC, propietaria de MG, lideran este avance. Y lo hacen compitiendo directamente con las marcas premium alemanas, a las que ya han superado en ventas de híbridos enchufables.
Más puntos de recarga y kilómetros limpios
Otro de los mitos que el informe ayuda a desmontar es el de la falta de infraestructura. La red pública de recarga en la UE superó el millón de puntos en 2025 y crece al ritmo necesario. El 96% de los países ya cumplía a finales del año pasado el objetivo de infraestructura fijado para 2026, un año antes de lo exigido.

El resultado de todo ello es que los kilómetros libres de emisiones se multiplican. Entre 2020 y 2025, los kilómetros recorridos sin emitir CO₂ en la UE se han multiplicado por siete, pasando de 6.000 millones a 46.000 millones anuales.
Francia y Alemania lideran esta estadística, seguidas de cerca por países con alta penetración de renovables como Noruega o Suecia.
No frenar ahora
La conclusión del informe es clara y rotunda: «No me detengas ahora» («Don’t stop me now«), en un guiño al célebre tema de Queen. Los objetivos de CO₂ parece que están funcionando en Europa, los precios bajan, la oferta crece y los puntos de recarga se extienden.
Dar marcha atrás ahora supondría retrasar la adopción del coche eléctrico y dejar al continente rezagado en una carrera global que no espera. También generaría incertidumbre regulatoria justo cuando más se necesita estabilidad para invertir en fábricas de baterías, componentes y tecnología.
Como resume el propio estudio, «los fabricantes están bien encaminados para cumplir sus objetivos. Retroceder en los objetivos de 2030 y 2035 retrasaría la adopción, aumentaría los costes y dejaría a la UE atrás en la carrera global del vehículo eléctrico». Dicho de otro modo: hemos llegado demasiado lejos para dar media vuelta.
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