
Estados Unidos da la espalda a las emisiones: Trump y la EPA derogan la anterior normativa
Si pensabas que el sector del automóvil ya había vivido suficientes sobresaltos en lo en los últimos años, abróchate el cinturón. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha soltado una auténtica bomba que cambia por completo las reglas del juego. En un movimiento sin precedentes, la administración estadounidense ha dado la espalda a la lucha contra el cambio climático al fulminar la principal normativa que obligaba a los fabricantes a reducir la contaminación de sus coches. Es completamente lo opuesto a lo que pasa en Europa y va a tener una serie de consecuencias
Para entender su magnitud, hay que viajar al año 2009. Bajo la presidencia de Barack Obama, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aprobó el conocido como «dictamen de peligro» o Endangerment Finding. Este documento establecía legal y científicamente que los gases de efecto invernadero emitidos por los motores de combustión son perjudiciales para la salud pública y el bienestar. Básicamente, era la base legal para exigir a las marcas que fabricaran vehículos más limpios y eficientes. Pues bien, Trump y su administrador de la EPA, Lee Zeldin, acaban de tirar por tierra todo ese trabajo.

¿Qué significa esto en la práctica para el conductor y para la industria? De forma inmediata, se eliminan todos los estándares federales de emisiones de gases de efecto invernadero para los vehículos desde los años 2012 hasta 2027 y posteriores. Se acabó la obligación de medir, certificar y cumplir con los límites. Incluso han puesto en el punto de mira tecnologías mecánicas que ya teníamos asimiladas. Zeldin ha celebrado el fin de lo que llamó el «interruptor de Obama», refiriéndose a los sistemas Start&Stop que apagan el motor en los semáforos.
Desde el Despacho Oval sacan pecho ante la medida. Trump ha calificado esta decisión como la mayor acción de desregulación en la historia del país. Según los cálculos de la Casa Blanca y la EPA, este tijeretazo burocrático ahorrará a los contribuyentes más de 1,3 billones de dólares y reducirá el precio medio de un coche nuevo en casi 3.000 dólares. Para Zeldin, la antigua normativa no era más que el «Santo Grial» de lo que él ha llegado a denominar la «religión del cambio climático». Queda claro que las prioridades son muy distintas que en otros lugares.

Como era de esperar, la decisión ha levantado polémica. Organizaciones ecologistas como el Environmental Defense Fund (EDF) ya han anunciado que lo llevarán a los tribunales. Alegan que esto solo traerá más contaminación y mayores costes sanitarios para las familias. Políticos de peso, como el gobernador de California, Gavin Newsom, han acusado a Trump de ignorar la ciencia y ponerse del lado de los contaminadores multimillonarios. Hasta el propio Barack Obama ha alzado la voz en redes sociales, lamentando que tras esta revocación el país estará ahora menos seguro y será menos sano.
Mientras Europa sigue apretando las tuercas a los fabricantes para forzar la transición hacia el coche eléctrico, Estados Unidos acaba de dar un volantazo histórico, desmarcándose además de los foros internacionales sobre el clima y confirmando su salida de acuerdos globales. El que fue el país del motor por excelencia ha decidido que la gasolina todavía tiene mucha carretera por delante. La batalla legal no ha hecho más que empezar, pero el golpe a la política medioambiental ya resuena en cada rincón.
Fuente: Autonews
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