
Prometen recargas ultrarrápidas en 10 minutos gracias a un fluido revolucionario
Uno de los mayores escollos para la adopción masiva del coche eléctrico es el tiempo de recarga. Mientras repostar un vehículo de combustión lleva minutos, cargar una batería puede suponer esperar de horas o, en el mejor de los casos, decenas de minutos. Pero ¿y si ese tiempo se redujera a solo 10 minutos? La multinacional energética Shell asegura haber dado con una solución que podría hacerlo realidad: un fluido de gestión térmica revolucionario.
El calor, el gran enemigo de la recarga rápida
Para entender el avance de Shell, primero hay que comprender el principal obstáculo de la recarga ultrarrápida: el calor. Cuando se introduce energía en una batería a altísima velocidad, las celdas que la componen se calientan de forma crítica. Un exceso de temperatura no solo puede degradar la batería y acortar su vida útil, sino que, en casos extremos, puede derivar en riesgos para la seguridad.
Los sistemas de refrigeración actuales (generalmente por aire o por líquido que circula por placas) luchan por disipar este calor de forma suficientemente eficiente cuando se intentan alcanzar velocidades de carga extremas. Ahí es donde entra la propuesta de Shell. La solución: un fluido que «abraza» cada celda de la batería.

Este contacto íntimo y total permite una transferencia de calor extremadamente eficiente. Al poder «absorber» el calor directamente de la superficie de cada celda, el fluido reduce de forma muy significativa el estrés térmico. Esto, a su vez, permite aplicar corrientes de carga mucho más altas de lo que es seguro hoy en día sin dañar la batería.
Los resultados: de 10% a 80% en menos de 10 minutos
Según Shell, han demostrado la eficacia de su tecnología en una batería de 34 kWh. En estas pruebas, lograron una recarga del 10% al 80% de la capacidad en menos de 10 minutos. Sí, es notablemente más pequeña que que vemos en eléctricos de largo alcance –rondan los 80 kWh–, pero con esos tiempos de recarga anunciados no harían falta baterías tan grandes y pesadas como ahora.
Para ponerlo en perspectiva, Shell calcula que, en un coche muy eficiente capaz de recorrer 10 km con 1 kWh (10 kWh/100 km, su tecnología permitiría añadir hasta 24 km de autonomía por minuto de carga. Es importante subrayar que este es un escenario hipotético, ya que ningún eléctrico en el mercado alcanza aún ese nivel de eficiencia.
La competencia china por la carga ultrarápida
Shell no es la única compañía persiguiendo la recarga ultrarrápida. El gigante chino de las baterías CATL es un actor clave en este campo, pero no el único:
- Batería Shenxing Gen 2: promete añadir 2.4 km de autonomía por segundo, lo que supondría una carga completa (0-100%) en 20 minutos para una batería de 500 millas de autonomía.
- Shenxing Pro: Ya en el mercado, es una batería LFP (química conocida por su seguridad y durabilidad) que incluye medidas de seguridad avanzadas para evitar la propagación del calor entre celdas y mantiene un buen rendimiento en climas fríos.
- Super e-Plattform:La plataforma para los próximos eléctricos de BYD prometen cargas a 1.000 kW para recuperar 400 km en 5 minutos.
¿Cuándo llegará esto a nuestros coches?
El avance de Shell es muy prometedor, pero aún es pronto para cantar victoria. Hasta ahora, la tecnología solo se ha probado en un paquete de baterías independiente, no integrado en un vehículo comercial. El siguiente paso crucial será que algún fabricante de automóviles se interese e implemente este sistema en el diseño de sus futuros modelos.
Dado que Shell ya suministra fluidos y otros productos a varias marcas de coches eléctricos, es plausible que esta colaboración acelere la adopción de la tecnología. El éxito final dependerá de que sea segura, fiable y no incremente de forma desproporcionada el coste de los vehículos.
En conclusión, el anuncio de Shell representa un paso más en la frenética carrera por resolver el cuello de botella de la recarga. Aunque aún es una tecnología en desarrollo, refuerza la idea de que el futuro del coche eléctrico pasa por baterías que se recarguen casi tan rápido como hoy llenamos un depósito de gasolina. La revolución eléctrica, parece, no ha hecho más que empezar.
Fuente: Shell
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